ADIÓS

Me desahuciaste de tu cuerpo cuando me dejaste. Tú adiós retumba en mi pecho, como una canción triste puesta en bucle.

Mi café huele a dolor y mis mañanas a húmeda soledad. Ya lo sabía chico que no eras para tanto, te he guardado un poco de odio por si se te ocurre volver.

Malditas ojeras que cargo desde que ya no estas, vivo a bajo cero congelada por el frío y la distancia de tu cuerpo.